Esquejes de Romero y Tomillo.

Hace unos años plantamos tomillo y romero en un rincón de nuestro huerto, pero deseamos tener más para poder hacer frecuentemente unos ricos guisos con un toque especial, como los que hacían nuestras abuelas.

Nos disponemos a hacer nuestros propios esquejes con el romero y tomillo que tenemos ya plantado y del que algunas pequeñas ramas han producido un acodo de forma natural. (Si nuestras plantas no han producido ningún acodo, podemos cortar directamente alguna rama, pelar ligeramente con un cuchillo la parte inferior, y sumergirlas en agua durante un par de semanas, que normalmente será tiempo suficiente para que emerjan raíces nuevas del tallo que hemos cortado y pelado).

El primer paso es localizar los acodos, solo tendremos que observar la planta y mover cuidadosamente las ramas, cuando veamos que opone una pequeña resistencia tendremos el indicio de que hay un acodo, entonces solo tendremos que comprobar con los dedos, que efectivamente de la rama ha brotado una raíz.

En el caso de que esa raíz esté en el aire, sin agarrar en la tierra, se le denomina acodo aéreo, si ya ha penetrado en el terreno, se denomina acodo terrestre.

En ambos casos habrá que cortar la rama unos centímetros más cerca del cuerpo de la planta, ademas si ya tiene la raíz agarrada tendremos que ayudarnos con una azada de mano o almocafre para no romperla, aunque si los esquejes que vamos a obtener son pequeños, normalmente removiendo la tierra un poco con dos o tres dedos será suficiente para que salgan. También, si la tierra está relativamente húmeda se pueden sacar tirando suavemente de la rama en cuestión para que salga con raíz.

Cuando tengamos nuestros esquejes cortados, prepararemos unas pequeñas macetas, aproximadamente de 8-10 cm de alto, aunque también podemos usar envases de yogur con perforaciones en el fondo si queremos aplicar un poco de reciclaje. Si nuestro tomillo o romero tienen bastantes años es probable que las ramas a esquejar sean más grandes y necesitemos, por lo tanto, macetas de mayores dimensiones.

Las rellenaremos con sustrato universal o si tenemos de semillero mejor aún, para favorecer el crecimiento radicular. Con el dedo índice será suficiente para hacer un hueco en el sustrato de la maceta y poder colocar el esqueje, con las raíces bien enterradas, así como un trozo de rama, de la que saldrán más raíces.

Una vez terminado este proceso deberemos aplicar un abundante primer riego, de manera que empape todo el sustrato y el agua sobrante drene por los orificios de la maceta.

Recomendamos que las 2 primeras semanas se riegue un poco cada uno o dos días de manera que la tierra permanezca húmeda durante todo este periodo, que será decisivo para que nuestros esquejes agarren. Pasado este tiempo espaciaremos los riegos, para incentivar el crecimiento de las raíces, que reaccionarán ante la escasez temporal de agua expandiéndose por la maceta.

Hay que tener cuidado con el proceso, ya que es estresante para los esquejes y si no los cuidamos bien, en la mayoría de los casos, no agarrarán y acabaran secandose. Es conveniente que estén bien iluminados, pero trataremos de evitar lugares en los que estén expuestos a muchas horas de luz solar directa, ya que, al no tener las raíces bien desarrolladas, las altas temperaturas e iluminación pueden secar el esqueje, al no poder suministrarle el sistema radicular el agua necesaria.

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