Espárrago verde/ triguero. Asparagus officinalis

  1. Cavar una zanja de 20 cm de profundidad y 40-50 cm de ancho.
  2. Colocar las raíces o “garras” a unos 30-50 cm evitando que se solapen.
  3. Cubrir las raíces con tierra suelta.
  4. Regar abundantemente para favorecer que agarren.

El espárrago es un cultivo que perdurará en nuestro huerto un promedio de 10 años pudiendo en algunos casos aguantar hasta 15 temporadas. Por ello debemos escoger un buen sitio, donde no nos moleste para las tareas de mantenimiento cotidianas que se lleven a cabo.

Se desarrolla mejor en tierras sueltas, arenosas y bien abonadas, preferiblemente con material orgánico, ya que, aunque no sea un cultivo demasiado exigente, al permanecer tantos años en el mismo sitio, drenará los nutrientes y la reincorporación de estos mediante abonado será difícil al poder realizarla solo de manera superficial, ya que no podremos trabajar la tierra circundante para no dañar sus vigorosas raíces.

En tierras arcillosas es recomendable añadir algún tipo de sustrato esponjoso mezclado con arena, para facilitar la salida de las yemas de los espárragos y a ser posible evitar las piedras que podrían dañar las mismas en su camino hasta la superficie.

A la hora de plantar tenemos dos opciones, bien por semilla, caso en el que tendremos que esperar 4 años hasta poder tener una buena primera cosecha, o bien por raíces o “garras” como se las conoce aquí, en cuyo caso el tiempo se acortara a la mitad, unos dos años.

Para plantarlas se puede hacer mediante siembra directa, aunque lo recomendable es hacerlo en semillero y cuando hayan alcanzado un tamaño suficiente, normalmente a los 2 años, trasplantar las raíces a su sitio definitivo, donde tendrán que permanecer otros 2 años hasta que se puedan recoger.

Sin embargo, son muchos los viveros que nos ofrecen la posibilidad de adquirir las raíces o “garras” ya grandes, con lo que nos facilitará mucho el trabajo y podremos tener unos buenos espárragos aproximadamente a los 2 años.

Cuando queramos plantar estas garras, al comienzo de la primavera, prepararemos una zanja de 40-50 cm de ancho, 20 ó 30 cm de profundidad y de una longitud proporcional al número de raíces que vayamos a plantar, dejando una separación entre estas de unos 30 a 50 centímetros.

Debemos conseguir la máxima distribución de las garras, por lo que cogeremos las raíces y procuraremos distribuirlas en una forma circular, abarcando toda la extensión que podamos, intentando evitar que se solapen unas con otras.

Así mismo tendremos especial cuidado en orientar la parte de la que saldrán los espárragos hacia arriba. Normalmente pondremos la parte convexa de la garra orientada hacia la superficie, para estar seguros de que parte es ésta podemos fijarnos y ver si hay ya alguna yema de esparrago saliendo.

Cubriremos nuestras garras con tierra suelta, evitando piedras, y lo recomendable es mezclarla con algún tipo de sustrato o acolchado que favorezca la salida de las yemas en años posteriores. El primer riego ha de ser abundante para favorecer el agarre de las raíces.

Durante los 4 próximos años si hemos plantado semillero ó 2 años en el caso de las garras no cogeremos ningún esparrago. Esto se hace para conseguir que las raíces se desarrollen adecuadamente y poder coger unos hermosos espárragos pasado ese tiempo.

Es muy importante que al cabo de este periodo, cuando ya podamos recogerlos, nos aseguraremos siempre de dejar al menos un esparrago por planta, ya que, si los cogiéramos todos, la raíz acabaría muriendo y ya no podríamos coger al año siguiente. Debemos dejar que el esparrago crezca, se espigue, florezca y se marchite al llegar el invierno, con lo que aseguramos una reserva de energía en las raíces que le permitirá volver a crecer la siguiente primavera.

Para cubrirlas tendremos especial cuidado, ya que si lo hacemos con tierra arcillosa, dura, o con mucha piedra, le estaremos añadiendo dificultad a las yemas de esparrago para que broten como es debido, pudiendo ocasionar daños e incluso pudriciones de las raíces. Es aconsejable no cubrir totalmente la zanja el primer año, sino rellenarla aproximadamente la mitad de su altura, para facilitar la salida de las primeras yemas, que serán más débiles y finas.

Habrá que mantener unos niveles adecuados de humedad, pero evitando los encharcamientos, lo ideal sería regarlos una vez cada semana o con algún sistema de goteo, evitando siempre que fuera posible regarlos por manta, aunque si no tenemos otra opción, también es viable, siempre que la duración de los riegos por manta sea corta, no se produzca encharcamiento y se espacien suficiente en el tiempo, más o menos cada una ó dos semanas.

En regiones húmedas con abundantes lluvias, después de que el espárrago agarre, prácticamente no es necesario regarlo.

Conforme pasen los años tendremos espárragos mas grandes y vigorosos, así como un número mayor de ellos. Sólo nos quedará recogerlos y prepararlos como más nos gusten, asados, a la plancha, en revueltos o en tortilla, o bien en una deliciosa crema.

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